Enfermedades Infecciosas
La varicela
Desde 1995, la vacuna contra la varicela se encuentra disponible para niños de 12 meses de edad o mayores. Los adolescentes y los adultos que nunca hayan tenido la enfermedad también pueden recibir la vacuna, la cual se ha comprobado resulta muy eficaz en la prevención de casos graves de varicela. El Comité Asesor de la Práctica de Inmunización de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (Advisory Committee on Immunization Practices, CDC ), la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics) y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians) recomiendan que se vacune contra la varicela a todos los niños entre los 12 y 18 meses de edad.
Muchos estados actualmente exigen la vacuna antes del ingreso al preescolar o a las escuelas públicas.
La varicela es una enfermedad altamente contagiosa, generalmente asociada con la infancia. Al llegar a la edad adulta, más del 95 por ciento de los estadounidenses ya ha tenido la varicela.
La enfermedad es causada por el virus varicela-zóster (su sigla en en inglés es VZV). Se transmite de persona a persona por contacto directo o a través del aire.
Antes, la varicela se presentaba con mayor frecuencia en niños entre los 5 y 9 años de edad. Sin embargo en Estados Unidos se ha presentado un cambio, y ahora la varicela es más común en niños entre 1 y 4 años de edad. Esta diferencia puede estar vinculada a la proporción de niños en este grupo de edad que están en guarderías.
En los niños, los síntomas usualmente son leves, pero pueden poner en peligro la vida de los adultos y de las personas que tienen problemas del sistema inmunológico. A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la varicela. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
- Fatiga e irritabilidad uno o dos días antes de que aparezca la erupción.
- Erupción de la piel con comezón en el tronco, la cara, las axilas, la parte superior de los brazos y las piernas, y dentro de la boca.
- Sentirse enfermo.
- Disminución del apetito.
Los síntomas de la varicela pueden parecerse a los de otras condiciones de la piel. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.
Después de la exposición, el periodo de incubación dura típicamente de 14 a 16 días, pero puede tomar de 10 a 21 días para que se desarrolle la varicela. La varicela es contagiosa uno o dos días antes de que la erupción aparezca y hasta que las ampollas se hayan secado y convertido en costras. Las ampollas normalmente se secan y se vuelven costras a los cuatro o cinco días del inicio de la erupción. Los niños deben permanecer en casa y alejados de otros niños hasta que todas las ampollas formen costras.
Los miembros de la familia que no hayan tenido nunca varicela tienen un 90 por ciento de probabilidades de infectarse cuando otro miembro de la familia en la casa esté infectado.
La erupción en la piel de la varicela es única y de ahí que el diagnóstico pueda determinarse por medio de la apariencia de la erupción y saber de una exposición.
El tratamiento específico de la varicela será determinado por el médico del niño basándose en lo siguiente:
- la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
- la gravedad del trastorno
- la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
- las expectativas para la evolución del trastorno
- su opinión o preferencia
El tratamiento de la varicela puede incluir lo siguiente:
Nunca dé aspirinas a un niño sin consultar antes al médico. La aspirina, cuando se la administra como tratamiento para los niños, se ha asociado con el síndrome de Reye, un trastorno infantil que puede ser grave e incluso mortal. Por lo tanto, los pediatras y otros profesionales de la salud recomiendan que no se utilice aspirina (ni ningún otro medicamento que contenga aspirina) para tratar las enfermedades virales de los niños.
- Acetaminofén para la fiebre (NO Dé ASPIRINA).
- Antibióticos para tratar las infecciones bacterianas.
- Loción de calamina (para aliviar la comezón).
- Fármacos antivirales (para casos graves).
- Reposo en cama.
- Aumento en el consumo de líquidos (para evitar la deshidratación).
- Baños fríos con bicarbonato de soda o con Aveeno (harina de avena coloidal) para aliviar la comezón.
Los niños no deben rascarse las ampollas ya que esto podría originar infecciones bacterianas secundarias. Mantenga las uñas del niño cortas para disminuir la probabilidad de que se rasque.
La mayoría de las personas que han tenido varicela serán inmunes por el resto de su vida. Sin embargo, el virus permanece latente (dormido) en el tejido nervioso y puede reactivarse y provocar herpes zóster (culebrilla) a una edad más avanzada. Algunas veces ocurre un segundo brote de varicela. Los análisis de sangre pueden confirmar la inmunidad a la varicela en personas que no están seguras de haber tenido la enfermedad.
Pueden ocurrir complicaciones asociadas con la varicela. Las personas más susceptibles a casos severos de varicela son los adultos, las mujeres embarazadas y las personas con problemas en sus sistemas inmunológicos. Las complicaciones pueden incluir:
- Infecciones bacterianas secundarias.
- Neumonía.
- Encefalitis (inflamación del cerebro).
- Ataxia cerebelar (defecto de coordinación muscular).
- Mielitis transversa (inflamación a lo largo de la médula espinal).
- Síndrome de Reye (una condición grave que puede afectar a todos los sistemas u órganos principales).
- Muerte.
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