Trastornos Neurológicos
Las Lesiones Agudas de la Médula Espinal
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La médula espinal es un haz de nervios que se encarga de conducir los mensajes entre el encéfalo y el resto del cuerpo.
Las lesiones de la médula espinal (su sigla en inglés es SCI) agudas se deben a una lesión traumática que da por resultado un moretón (también llamado contusión), un desgarro parcial o un desgarro total (llamado transección) en la médula espinal. En los niños, las SCI son una de las causas más frecuentes de discapacidad permanente y de muerte.
Como unas 11.000 personas al año tienen heridas en la médula espinal. Aproximadamente 247.000 personas en Estados Unidos viven con una herida o lesión en la médula espinal. Mas de la mitad de todas las lesiones de la médula espinal ocurren en personas jóvenes, entre los 16 y los 30 años de edad. La mayoría de las víctimas de las lesiones de la médula espinal (78 por ciento) son hombres.
En los niños, existen diversas causas que tienen como resultado una SCI. Las lesiones más frecuentes se producen cuando un área de la columna vertebral o del cuello se dobla o se comprime, por ejemplo, como consecuencia de:
- lesiones en el parto, que suelen afectar a la columna vertebral en la región cervical
- caídas
- accidentes de tránsito (ya sea al ser atropellado o al viajar como pasajero en un automóvil)
- lesiones deportivas
- accidentes de clavadistas
- accidentes en trampolines
- violencia (disparos o puñaladas)
El niño puede presentar distintos grados de síntomas en función de la gravedad y la ubicación de la lesión. Al principio, puede sufrir un choque medular, que produce pérdida de la sensibilidad, de los movimientos musculares y de los reflejos. A medida que disminuye la hinchazón pueden aparecer otros síntomas, que dependen de la ubicación de la lesión. Generalmente, cuanto más elevado sea el nivel de la lesión en la médula espinal, mayor será la gravedad de los síntomas. Por ejemplo, una lesión en el cuello, en C1 o C2 (primera y segunda vértebras de la columna vertebral), afecta a los músculos de la respiración y a la capacidad de respirar. Una lesión más baja, en las vértebras lumbares, puede afectar a los nervios y músculos que controlan la vejiga, los intestinos y las piernas.
Las SCI se clasifican de acuerdo al tipo de pérdida de funciones motoras y sensoriales del niño. A continuación se enumeran los principales tipos de clasificaciones:
- cuadriplejia ("cuad" significa cuatro) - pérdida de la capacidad motora y de la sensibilidad en las cuatro extremidades (brazos y piernas). La cuadriplejia también afecta los músculos del tórax, por lo que el niño debe utilizar un respirador artificial.
- paraplejia ("para" significa dos partes iguales) - pérdida de la capacidad motora y de la sensibilidad desde la cintura para abajo (piernas derecha e izquierda).
Los síntomas de la SCI pueden incluir:
- debilidad muscular
- pérdida de los movimientos musculares voluntarios en el tórax, los brazos o las piernas
- problemas para respirar
- pérdida de la sensibilidad en el tórax, los brazos o las piernas
- pérdida de las funciones vesical e intestinal
Los síntomas de la SCI pueden parecerse a los de otros trastornos médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.
Es posible que no se comprenda la magnitud del problema inmediatamente después de la lesión, pero puede ponerse de manifiesto al realizar una evaluación médica completa y pruebas de diagnó stico. El diagnóstico de este tipo de lesión se lleva a cabo mediante un examen físico y las pruebas antes mencionadas. Durante el examen, el médico obtiene los antecedentes mé dicos completos del niño y de su familia y pregunta cómo se produjo la lesión. Los traumatismos en la médula espinal pueden ocasionar problemas neurológicos y requieren consultas de control médico posteriores.
Los exámenes de diagnóstico pueden incluir:
- análisis de sangre
- radiografía - examen de diagnóstico que utiliza rayos de energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos, los huesos y los órganos internos en una placa radiográfica.
- tomografía computarizada (También llamada TC o TAC.) - procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza una combinación de radiografías y tecnología computarizada para obtener imágenes de cortes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una TC muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y los órganos. Las tomografías computarizadas muestran más detalles que las radiografías generales.
- imágenes por resonancia magnética (IRM) - procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de los órganos y las estructuras internas del cuerpo.
El tratamiento específico para una lesión aguda de la médula espinal será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
- la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
- la gravedad de la lesión
- el tipo de lesión
- la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
- las expectativas para la evolución de la lesión
- su opinión o preferencia
La SCI requiere atención médica de emergencia en el lugar del accidente o de la lesión, lo que se logra mediante la inmovilización la cabeza o el cuello del niño. Sin embargo, es posible que esto resulte dificultoso ya que, luego de un incidente traumático, el niño, los padres o los transeúntes suelen estar muy asustados.
Desafortunadamente, no existe una cura para reparar una médula espinal lesionada o dañada. La gravedad de la SCI y su ubicación son factores que determinarán si la lesión es leve, grave o fatal.
A veces, es necesario realizar una cirugía para evaluar la médula, estabilizar los huesos fracturados de la columna, descomprimir (o liberar) la presión en el área lesionada y tratar otras lesiones que pudieran haberse producido como resultado del accidente. El tratamiento es individualizado y depende de la gravedad del trastorno, así como de la presencia de otras lesiones en el niño.
Puede incluir lo siguiente:
- observación y tratamiento médico en la unidad de cuidados intensivos
- medicamentos como por ejemplo, los corticosteroides (que ayudan a disminuir la hinchazón de la médula espinal)
- respirador artificial o mecánico (para que el niñ o pueda respirar)
- sonda de Foley - tubo que se coloca en la vejiga y que sirve para evacuar la orina en una bolsa colectora
- sonda de alimentación - se coloca en las fosas nasales hasta el estómago o directamente a través del abdomen hasta el estómago para que el niño reciba una suplementación de nutirentes y calorías
La recuperación de una SCI requiere un período prolongado de hospitalización y rehabilitación. Un equipo interdisciplinario de médicos, enfermeras, terapistas (físicos, ocupacionales o del habla), así como otros especialistas trabajan para controlar a su hijo clínicamente mediante la monitorización de la función cardíaca, la presión sanguínea, la temperatura corporal, el estado nutricional, las funciones vesical e intestinal y el control del dolor, y para intentar dominar los espasmos musculares involuntarios (espasticidad). La rehabilitación se concentra en la prevención de la caquexia y de las contracturas, y su objetivo es volver a entrenar a su hijo en el uso de otros mú sculos y así aumentar su movilidad y su capacidad motora.
Un acontecimiento traumático cuya consecuencia es una SCI resulta devastador tanto para el niño como para su familia. Después de la hospitalización y la rehabilitación, el equipo del cuidado de la salud brinda a los familiares la información necesaria acerca de cómo cuidar al niño en el hogar y les describe los problemas clínicos específicos que requieren atención médica inmediata.
Siempre que sea posible, se debe intentar maximizar las capacidades del niño afectado tanto en el hogar como en la comunidad. El refuerzo positivo lo animará a fortalecer su autoestima y fomentará su independencia.
Una persona con una lesión medular necesita evaluaciones médicas y exámenes de diagnóstico frecuentes después de la hospitalización y la rehabilitación para vigilar su progreso.
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